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"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos". William Shakespeare

El afecto: la dependencia emocional

3 comentarios

La búsqueda del amor es una de las necesidades básicas del ser humano. El afecto nos convierte en seres fuertes, pero si al alcanzarlo nos entregamos en exceso y no acertamos a delimitar los sentimientos, la pasión se puede convertir en veneno. Hay personas que están enganchadas al amor. La dependencia emocional transforma el deseo en necesidad, y las relaciones de pareja se vuelven destructivas. El dependiente no nace, se hace, por lo que es una conducta que tiene solución.

Existe un gran debate científico sobre el carácter de esta necesidad psicológica, y también hay quien comparte que la dependencia emocional no es una enfermedad. El psicólogo Tomás Navarro, apunta que es, más bien, un detonante que provoca otras patologías como la ansiedad, la depresión y otro tipo de trastornos”.

Normalmente, el origen suele estar en la infancia. Se debe a personas que han experimentado historias de relaciones familiares perturbadoras, de carencia afectiva, inadaptación social, vivencias de rechazo en la familia e incluso de sobreprotección extrema. Haber vivido este tipo de situaciones durante los primeros años de vida provoca que se vaya fraguando una autoestima deficitaria que comienza a introducir una forma de afectividad o de querer inadecuada. No obstante, una persona puede llegar a ser dependiente emocional por diferentes y variadas causas. La personalidad de cada uno desempeña un papel importante en el desarrollo de esta necesidad.

Existen una serie de conductas que se repiten en personas dependientes. La primera y principal señal es el miedo a la ruptura. Este miedo conlleva otro patrón que también se repite, la tendencia a encadenar relaciones. Los dependientes emocionales suelen tener parejas desde la adolescencia, y si es posible intentan estar siempre con alguien. Después de una ruptura, vivida como un acontecimiento verdaderamente catastrófico, intentan reanudar la relación por muy nefasta que haya sido o bien buscan a otra persona que cubra su necesidad extrema de estar acompañado de alguien.

El segundo indicador es la baja autoestima y el concepto negativo de sí mismo. La inseguridad, la culpabilidad o la percepción de que el origen de su conducta y comportamiento es externo a la propia persona, pueden hacer que sienta la necesidad de protección, ayuda y dependencia de otra persona. La dependencia emocional provoca relaciones de pareja desequilibradas en las que se sufre mucho, y eso hace que la autoestima del dependiente se vaya minando, y aunque se están consumiendo, prefieren ese tipo de relación a quedarse solos.

¿Dónde se encuentra el límite entre la dependencia saludable y la tóxica? En los síntomas de adicción: en la necesidad de estar cada vez más cerca de la otra persona y con más intensidad. Cuando la dependencia emocional nos afecta a nivel social, laboral, personal o de salud, ya podemos decir que hemos cruzado la línea de la normalidad. En estos casos la tensión emocional acaba provocando actitudes agresivas y nos sumergiremos en una situación de frustración.

Para evitar caer en esta adición, puede ser de gran ayuda centrarse en la prevención basada en cuatro puntos: mejorar la autoestima (la necesidad afectiva disminuye), mejorar las relaciones interpersonales (disminuyendo la necesidad de agradar), aprender a intervenir directamente en las relaciones de pareja (evaluando si es agradable o enfermiza), y es fundamental interiorizar pautas para preparar futuras relaciones sanas (idea de equilibrio entre las dos personas). Aunque no hay estudios oficiales, los psicólogos apuntan que hay más mujeres que hombres entre los dependientes emocionales. Puesto que la mujer tiene más desarrollada la capacidad de establecer relaciones y vínculos afectivos que el hombre.

Para terminar de entender todo lo que al afecto se refiere, es muy recomendable la película: “El indomable Will Hunting”. Película en la que se puede apreciar como Will (Matt Damon), busca su propio destino y, para ello, deberá enfrentarse a muchas situaciones dolorosas que ha sufrido durante toda su vida, y que han modificado negativamente su afecto. Sean Maguire (Robin Williams) intentará ayudarle. Son estos momentos individuales los que hacen de esta película un filme tan afectivo.

 

 

 

Fdo: Carlos Hernández Triana

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3 pensamientos en “El afecto: la dependencia emocional

  1. Bastante, repito, bastante interesante; sólo una pregunta: ¿Ejemplos sobre el traspaso de esta línea sana, dentro de los síntomas de adicción? Desde el punto de vista que sea: interpersonal, individual, etc

  2. Por cierto, después de un vistazo, vaya pedazo de blog!!!

  3. Muchas gracias, Maikel, nos alegramos de que te guste.

    En respuesta a tu pregunta, un ejemplo sobre el traspaso de esta línea sana dentro de los síntomas de adicción, sería el siguiente: imagínate a un chico que le gusta una chica, y se crea una dependencia emocional de ésta. ¿Cómo sucede?

    1. Necesita estar el mayor tiempo posible en contacto con ella.

    2. Cuando no lo consigue, la chica le rechaza o evita quedar con él, se creará una tensión emocional que generalmente derivará en cambios bruscos en su estado de ánimo.

    3. Sus emociones dependerán casi por completo de esa chica, a la que situará en el centro de su vida.

    4. Si esta circunstancia repercute negativamente en su ámbito social, en la carrera o en su salud, podremos afirmar que ya ha superado la línea sana y, por tanto, se habrá creado una fuerte dependencia emocional de aquella chica.

    No obstante, también hay que tener en cuenta situaciones normales. Es decir, si tienes pareja, es normal que experimentes cambios en tu estado de ánimo y que tu vida se vea afectada en cierto modo, tanto si va bien (te reforzará de forma positiva), como si va mal (una pelea o una ruptura, te afectará de manera negativa), es lógico que suceda. Pero hay que ser capaz de localizar dónde está el límite.

    Por lo tanto, el problema viene de una forma de querer inadecuada que transformará el deseo en necesidad. En una necesidad irracional, sin ningún tipo de fundamento sólido y opuesta a la necesidad racional (una necesidad racional sería, por ejemplo, la de dos personas casadas, ya que es una relación en la que dependen el uno del otro). La necesidad irracional, afectará negativamente en nuestro día a día, hasta que modifiquemos la conducta actual por otra más adecuada. Pero esto puede suponer un periodo largo de tiempo que implicará un esfuerzo, ya que, muchas veces el problema es que tu corazón no quiere admitir lo que tu mente ya sabe.

    Espero haber respondido a tu pregunta.

    Un saludo.

    Carlos.

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