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"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos". William Shakespeare

Martin Scorsese: el cumpleaños de un maestro del cine PARTE II

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“En estas nubladas y frías tardes del Madrid otoñal únicamente apetece escribir” me dijo una vez un profesor que tuve, no se equivocaba.

Esta es la segunda parte del especial que en la sección de Cultura de BrainStorming News Blog hemos querido dedicar al director americano Martin Scorsese con razón de su septuagésimo cumpleaños la semana pasada.

Hoy trataremos un tema de notoria importancia a la hora de comprender la obra de Martin: sus actores fetiche. El cineasta ha demostrado verdadera obsesión por ciertos actores que han tenido el gozo de poder trabajar con él en múltiples ocasiones.

 

Antes de referirnos de una manera directa al tema hay que resaltar los ambientes que nos transmite el director, ambientes opresores y llenos de violencia. La cuestión de todas maneras no reside ahí, reside en cómo el protagonista se desarrolla en ellos. Suelen ser personajes atormentados, psicópatas en algunas ocasiones, violentos y fracasados pertenecientes a una sociedad que les rechaza. Tres actores son los más destacables en esta estrechísima relación actor-director, cada uno desempeña este rol a su manera y aportando siempre un toque personal.

En primer lugar: Harvey Keitel. Compañero de universidad de Martin, Harvey encarnó papeles en dos obras bastante interesantes como son: ¿Quién llama a mi puerta?, 1967, o Malas calles, 1973. En esta última conocería al siguiente actor y quizás el más relevante de los 3 que tratamos hoy: Robert De Niro. 

Robert, americano de origen italiano (como Scorsese) se crió en un barrio no muy lejano al del director. Se dice que dejó los estudios temprano y pasó a formar parte de una banda mafiosa del barrio.

El actor compartía con Martin la pasión por personajes que, a simple vista, pueden parecer normales pero que las circunstancias y el entorno les hacen sacar lo peor de sí mismos. Bien conocido es este proceso interno en el personaje de Travis Bickle ( Taxi Driver 1976). El protagonista parece un simple taxista al comienzo de la película y por diversas circunstancias acaba sacando a la luz todos sus trastornos psicológicos

que tienen su raíz en su experiencia en la Guerra del Vietnam.

“Podemos acabar cada uno las frases del otro y entender cosas que no se dicen. Es como un matrimonio profesional, y los hijos son los filmes”
Martin Scorsese (refiriéndose a Robert De Niro)

Posteriormente, en 1980, el actor también es escogido para protagonizar Toro Salvaje, quizás uno de los mejores films de su carrera. Encarna al boxeador Jake la Motta, un tipo un tanto problemático tanto dentro como fuera del ring y que tiene un evidente problema con la violencia extrema.

Es en la década de los 90 en la que Scorsese le vuelve a escoger para participar en dos films que tratan a fondo las costumbres y la vida de la mafia italiana residente en América como son: Uno de los nuestros (1990) y Casino (1995). Es necesario resaltar

que estos papeles no le suponían al actor demasiado esfuerzo interpretativo pues guardaban mucha relación con experiencias de su adolescencia.

Estas son, quizás, las colaboraciones entre ambos artistas con más solera y más admiradas, pero son una parte simplemente de una de las relaciones más fructíferas que se recuerdan en el cine. La improvisación magistral de De Niro le llevó a Scorsese y ambos han provocado en nosotros sensaciones que hacen que hasta los muelles del sofá estallen. El trabajo de ambos, a veces reconocido y otras criticado, nos parece vital para entender al director.

Pero por supuesto aún no estaba todo dicho por el neoyorquino y decidió fijar sus ojos en otro joven actor también con ascendencia italiana ( al menos por parte de padre ): Leonardo Di Caprio.

Considerado el mejor actor de su generación, su primera colaboración con el director se produce en Gangs of New York, en la que desempeña un papel violento, de los que suele diseñar Scorsese. Se mete en este papel con estilo y con mucho carácter y demuestra que no está encasillado en papeles frágiles ( crítica que recibió antes de llevar a cabo este papel ). Hay que reconocer que Di Caprio sabe dotar a estos papeles violentos de un trasfondo psicológico muy interesante. Le aporta al papel autocontrol, inteligencia, sensibilidad (  aunque la sensibilidad no es novedosa del todo en los papeles violentos de Scorsese ). En los años de 2004 ( El Aviador ), 2006 (Infiltrados), y 2010 (Shutter Island), el actor es escogido para protagonizar filmes que pueden ser considerados los mejores de su carrera. No se nos escapa el hecho de que Leonardo es más actor, es más apasionante, cuando los astros le cruzan con Scorsese.

Este joven, de hecho, fue uno de los artífices de que el director en 2006 con Infiltrados cosechase el preciado Oscar que tanto tiempo llevaba pretendiendo y fracasando en el intento. Hemos de comunicar, para el consuelo de muchos de nuestros lectores, que esta asociación seguirá adelante. Se ha anunciado que en 2013 se llevará a cabo el estreno de

una nueva película con la participación de ambos cuyo título será:

The Wolf of Wall Street.

No sabemos por qué, no sabemos qué le mueve, pero sin ninguna duda estas sucesivas asociaciones han hecho de él un director sumamente especial para la Historia del Cine. Felicidades Maestro, gracias por todo.

FDO: Camilo Porta

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