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"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos". William Shakespeare

Psicología deportiva: la motivación

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La motivación es la fuerza interior que predispone y arrastra hacia un objetivo. Básicamente se trata de entrenar al cerebro para que no se cuele ningún pensamiento negativo. El mayor resultado sobre técnicas de motivación, se produce en el deporte. Basta recordar que el coaching aparece formalmente en 1975 cuando Tim Gallwey escribe “El juego interior del tenis”, donde viene a decir que el partido más importante se disputa en la cabeza del tenista.

Los valores que representa el deporte, se pueden aplicar a la vida diaria (disciplina, afán de superación, espíritu de sacrificio, etc.). Es decir, cuando alguien se enfrenta a un desafío, como puede ser completar una maratón, concluir con éxito una dieta de adelgazamiento, dejar de fumar o encontrar trabajo, la clave es que la emoción sea mayor que el esfuerzo que requiere. Para sacar fuerzas de flaqueza en momentos de máxima debilidad.

Pero, ¿realmente funcionan estas técnicas de motivación? Según Patricia Ramírez, psicóloga del Real Betis Balompié y de diversos ciclistas y maratonianos de élite. “Las expectativas condicionan la forma de comportarse y esto es extrapolable a cualquier faceta de la vida diaria. Aquellos que piensan que es posible conseguir un objetivo, invierten más esfuerzo en lograrlo”, argumenta esta psicóloga, después de precisar que estas estrategias de motivación son un antídoto para que la mente no obstaculice las labores más duras que se le encomiendan.

Fisiológicamente las personas que están motivadas obtienen un porcentaje de éxito muy superior a los que están desmotivados, cuando se trata de adherirse a un plan de ejercicio físico, dejar de fumar o perder peso. En los momentos complicados, salen a relucir los dos grandes comportamientos humanos. Por un lado están quienes se quedan inmovilizados en la cueva. Y por otro, los que se motivan para salir a luchar y se dicen: aquí estoy yo dispuesto a sobrevivir y a crecer delante de este reto. La idea subyacente es que una persona es la que mejor se conoce a sí misma y la que tiene todos los recursos interiores para hallar la solución a los retos que la vida le va planteando. Cuando no te puede ayudar nadie, solo te puedes ayudar a ti mismo.

Estas estrategias de motivación, funcionan en las personas que quieren que funcionen. Por ejemplo, si Rafa Nadal se autoconvence de que no puede derrotar a Novak Djokovic, cada vez que salte a la pista tendrá un hándicap muy importante. Y también al contrario: si piensa que puede vencerlo, dará un paso adelante. Lo que realmente marca la diferencia entre los 500 primeros clasificados de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) no es la velocidad o la técnica, sino la fortaleza mental con la que los tenistas afrontan los partidos.

He aquí la moraleja: para poder hay que creer y pensar que lo que se quiere conseguir (sea lo que sea) es técnicamente posible, básicamente, porque el reino de las posibilidades está en el interior de cada persona. Una vez se asume esta filosofía de vida, la cuestión es “clarificar el objetivo y pasar a la acción, poniendo el rumbo correcto, de tal modo que un primer paso lleve a un segundo”.

Un ejemplo claro se da en el fútbol. Al margen de las notables diferencias que existen entre la personalidad y el modo de ser de José Mourinho y Josep Guardiola, ambos utilizan estrategias mentales muy vanguardistas, como entrenar por espacio de 90 minutos para que la preparación se corresponda con lo que ocurrirá el día de la verdad en el terreno de juego. También analizan las emociones para tratar de no caer en la euforia o en un completo estado de angustia o descontento.

Por lo tanto, el mundo se divide en dos tipos de lectores. Por una parte, las personas que han sido capaces de completar una maratón o cualquier otro desafío que implique cierta exigencia física o psicológica. Todos ellos saben que las estrategias de motivación funcionan, porque lo han experimentado en sus propias carnes. También son conscientes de que llega un momento que se corre más con el corazón que con las piernas. De ello han extraído una lección muy valiosa para su vida diaria: muchos objetivos que en teoría parecen imposibles de alcanzar (por ejemplo, completar un triatlón, dejar de fumar o conquistar al hombre o a la mujer amados), en la práctica pueden conseguirse si la persona en cuestión pone de su parte, e incluso un poco más.

El segundo grupo de lectores encuadra a los escépticos y pesimistas. Su mayor problema, en realidad, no tiene que ver con el deporte, sino con guiarse excesivamente por el cerebro y caer en la inactividad cada vez que la situación no acompaña, cuando el único camino posible es recobrar la confianza en uno mismo y pensar que el primer paso para que algo sea posible es llegar a proponérselo de verdad.

Fdo: Carlos Hernández Triana

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