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"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos". William Shakespeare


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El Mundo se acaba en 2012 ¿o no?

Muchas, muchísimas han sido las voces que en los últimos tiempos han augurado el fin del mundo basándose en las profecías mayas. Pero ¿hay algo de cierto en todo ello?, ¿será el “Día del Juicio Final ” el 21 de diciembre?: permítanme que me muestre escéptico al respecto.maya2

Según los ancianos mayas todos los sucesos que están por llegar pertenecen a un “acontecimiento natural” que forma parte de un ciclo mayor por el que atraviesan todas las civilizaciones y planetas del universo cada 25.625 años. Los astrónomos mayas conocían y controlaban materias como el tiempo, las matemáticas o la astronomía.  Esto les permitió cifrar la rotación completa de la Tierra alrededor del Sol en 365,2420 días (la NASA mide hoy el año natural  en 365,2422) y estimar que la rotación del Sistema solar alrededor de la Vía Láctea dura 25.000 años. De hecho, tan virtuosos eran a la hora de programar almanaques y fechas que tienen el mérito de haber diseñado el calendario más perfecto de la historia.

El elemento básico de las profecías y cálculos mayas era la “cuenta larga”, cuya unidad de medida es el “kin” (un día). Cada cuenta larga o “baktun” duraba 5125 años terrestres. Además, los mayas hablaban de “Soles” o “Ahaus” para referirse a los ciclos evolutivos básicos que afectan a las civilizaciones y planetas del universo. Teniendo en cuenta que el último “baktun” comenzó el 13 de agosto del año 3113 a.C., deberíamos de estar muy cerca del cénit de ese “Quinto Sol”, lo que no significa necesariamente que estemos en los albores del apocalipsis. Los mayas nos hablan más bien de un proceso de renovación o purificación de la raza humana, tanto física como espiritual. Un proceso que daría comienzo al “Sexto Ahau”, en el que reinará la sabiduría, la prosperidad y la paz.

maya1Hasta aquí la profecía. A partir de este punto nos adentramos en el resbaladizo y pantanoso mundo de las interpretaciones. ¿Cómo será ese cambio de ciclo aducido por los mayas?, ¿a qué explicación obedecerá?… Empezaremos por la NASA, que siempre ha mantenido una postura muy crítica con todas las teorías conspiracionistas y agoreras sobre el 2012. Las últimas declaraciones al respecto corresponden a David Morrison, director del “Centro Carl Sagan para el Estudio de Vida en el Universo”. Morrison quitó hierro al asunto diciendo que el fenómeno “se trata de una fábrica de mentiras” y que  “las personas deberían estar más preocupadas por el cambio climático y los problemas que esto entraña, que por la alineación de los planetas y la incidencia que ello podría conllevar”. A la pregunta de si habrá algún alineamiento planetario respondió que “no hay alineaciones planetarias en las próximas décadas, e incluso si estos alineamientos se produjeran, sus efectos en la Tierra sería insignificantes”. “Ni la NASA ni ninguna otra organización científica predice un apagón. Los informes falsos sobre este tema demandan una especie de “alineación del Universo” que causará un apagón. No hay tal alineación”, añadió. Poco más se puede decir.

No obstante, esto no ha sido óbice para que los partidarios de la “Teoría del fin del mundo” sigan haciendo cábalas acerca de cuál será el desencadenante final. Una de las teorías, o mejor dicho pseudoteorías, que ha ganado más adeptos es la del periodista estadounidense  Lawrence E. Joseph, quien dedicó un libro entero (“Apocalipsis 2012”) a proponer posibles causas que expliquen de que forma se acabará todo. Una de ellas sería ni más ni menos que la erupción del volcán que duerme bajo el Parque de Yellowstone que suele protagonizar catastróficas explosiones cada 600.000 años y lleva ya 640.000 “sin decir ni mu”. Otro de los datos aportados por Joseph es que nuestro Sistema Solar está entrando en una nube de energía dentro de la Galaxia por primera vez en 26.000 años, algo que puede afectar al clima y a la atmósfera. Pero sin duda, el postulado básico en que se centra la obra del periodista es que el fin probablemente se deberá a un incremento de la actividad del Sol. Según Joseph el astro no está tan agitado desde hace 14.000 años, fecha en que comenzaron a retirarse los hielos de la última glaciación. La principal preocupación del periodista es que una de estas tormentas solares achicharre la red satelital que orbita en torno a la tierra. ¿Se imaginan las consecuencias de un apagón tecnológico a escala global?

Otra de las tesis más en boga es la del choque de un planeta enano, que estaría oculto debido a su amplia órbita, contra la Tierra. Este maya3planeta suele llamarse Nibiru o Planeta X y su choque causaría un cataclismo mundial sin precedentes. Esta teoría, propuesta por el escritor azerbaiyano  Zecharia Sitchin ha sido ridiculizada en numerosas ocasiones puesto que, como alegan los científicos, de encontrarse en nuestro sistema, o aun más allá del Cinturón de Kuiper, habría sido detectado por telescopios, radiotelescopios y sondas espaciales.

Descartando la teoría de la alineación planetaria, el resto de hipótesis son a cual más pintoresca. Una de las más curiosas, por supuesto carente de fundamentación científica, propone una reversión geomagnética de los polos, que estaría provocada por una erupción solar extraordinariamente potente “equivalente a 100.000 bombas atómicas”. El “Fenómeno 2012” también ha dado pábulo para que muchos fanáticos del tema OVNI y de la “Nueva Era” hayan realizado sus particulares conjeturas. La más generalizada y conspiranoica de todas ellas es la que sugiere que  el 21 de diciembre la Tierra será fruto de una invasión extraterrestre. Ni más ni menos.

Estas son todas las posibilidades, o por lo menos, las más citadas en las noticias y debatidas por los grupos de opinión. ¿Qué pasará?: sólo el tiempo tiene la respuesta. Yo por si acaso y como buen español que soy, acudiré a alguna fiesta de las muchas que se han planificado con el apocalipsis maya como excusa, y que pase lo que tenga que pasar. Y si por alguna razón sucede algo, por lo menos me pillará feliz y “limpio de espíritu”.

Eduardo González


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Serendipias: ¿casualidad o causalidad?

En ocasiones, cuando estamos inmersos en el transcurrir de nuestras vidas, topamos con algún hecho que nos resulta curioso e inusual debido a que coincide con otro con el que no guarda relación aparente. Dicha circunstancia suele conocerse popularmente como casualidad. Sin embargo existen otras situaciones menos frecuentes en las que la casualidad es tan certera e incisiva que parece obedecer a factores que se nos escapan. Estoy hablando de las serendipias.

La palabra “serendipia” es un termino inglés y finlandés (serendipity) que proviene de un cuento del escritor británico Horace Walpole llamado “El Príncipe de Serendip”. En dicha obra los protagonistas, dos príncipes que vivían en la isla de Sri Lanka, siempre solucionaban todos sus problemas a través de una increíble casualidad. Esto acuñó el término en el mundo anglosajón y lo convirtió en sinónimo de “casualidad imposible”. En España la expresión ha sufrido altibajos a lo largo del tiempo, cayendo en desuso durante la primera mitad del siglo XX. En general, en el mundo hispano la serendipia suele hacer referencia a descubrimientos casuales, siempre relacionados con el ámbito científico, aunque, como veremos, existen muchos más.

Se pueden clasificar las serendipias o sincronicidades en cuatro grandes grupos: las científicas, cuando el investigador realiza un hallazgo científico gracias a una casualidad; las literarias, cuando un escritor anticipa de forma casual algo que sucederá posteriormente; las seriales, en las que se dan multitud de coincidencias entre varias personas que no se conocen; y por último las más sofisticadas de todas: las serendipias parafísicas, que serían las que guardan una intrínseca relación con las premoniciones y el destino. A continuación citaré algunos de los ejemplos más impactantes.

Serendipias científicas:pen

El decubrimiento de la penicilina: en 1922 Alexander Fleming, que se encontraba aquejado de un resfriado, estaba examinando un cultivo de sus propias bacterias. Mientras lo analizaba una lágrima cayó sobre la platina del microscopio. Al día siguiente encontró un espacio en el lugar donde había caído la lágrima. Esto le permitió descubrir que la lágrima contenía una sustancia que eliminaba las bacterias sin dañar el tejido humano. Este hallazgo daría pie a que unos años más tarde se pudiera descubrir la penicilina.

post

Las notas post-it: en 1968 un operario de una fábrica de pegamento 3M olvidó añadir a la mezcla un determinado elemento, lo que hizo que la partida se perdiera pues casi no tenía poder adhesivo. Unos días después, uno de los ingenieros de la fábrica, católico convencido, molesto por tener que recoger siempre los papelitos que ponía en su libro de Salmos, recordó el malogrado lote de pegamento: habían nacido los post-it.

Serendipias literarias: 

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“La narración de Arthur Gordon Prim”: esta novela de Edgar Allan Poe,  publicada en 1838, narra las aventuras de Arthur Gordon Prim, un muchacho que se cuela a hurtadillas en un navío y vive multitud de aventuras. En uno de estos episodios el barco en el que navega naufraga cerca de las Islas Malvinas y sólo quedan cuatro supervivientes. Acuciados por el hambre y la sed deciden echar a suertes a quien matan para comérselo y poder sobrevivir: le toca a un grumete llamado Richard Parker.

En 1884 una goleta se va a pique cerca de las Islas Sandwich del Sur y quedan cuatro tripulantes en una balsa. Sortean según la Ley del Mar quién de ellos va a morir para que los demás sobrevivan: pierde un grumete que se llama Richard Parker.

“El naufragio del Titán”: es una obra escrita por Morgan Robertson en 1898 en la que se narra la historia de un tittrasatlántico llamado “Titán” que se hunde trágicamente tras chocar contra un iceberg. Aunque este libro fue escrito incluso antes de que el “Titanic” (botado en 1912)  fuera un mero proyecto, las coincidencias que se dan entre el buque descrito en el libro y el real son verdaderamente sorprendentes y significativas: ambos fueron los trasatlánticos más grandes de la tierra descritos como insumergibles, ambos estaban equipados con tres hélices y cuatro chimeneas, los dos fueron botados desde Southampton, el Titanic tenía sólo 20 botes salvavidas mientras que el Titan contaba con 24, ambos se hundieron a 400 millas de Terranova después de chocar con un iceberg…

Serendipias seriales:

lincolnEl caso Lincoln-Kennedy: se han descubierto más de 30 coincidencias entre las vidas de estos dos importantes y representativos presidentes norteamericanos. Ambos fueron elegidos para su cargo con un siglo exacto de diferencia: Lincoln en 1861 y Kennedy en 1961. Sus vicepresidentes se llamaban Johnson (Andrew y Lyndon) y keneddynacieron en 1808 y en 1908 respectivamente. Las esposas de ambos perdieron un hijo mientras ocupaban la Casa Blanca, caso único en la historia de EEUU. Ambos murieron un viernes a causa de sendos disparos en la cabeza. A Lincoln lo asesinaron en el Teatro Ford de Washington y a  Kennedy le dispararon cuando iba montado en un Ford modelo Lincoln. El asesino de Lincoln le disparó en un teatro y se escondió en un almacén, mientras que el de Keneddy hizo fuego desde un almacén y se refugió en un cine. Ambos asesinos tenían nombres compuestos que sumaban tres palabras (John Wilkes Booth y Lee Harvey Oswald) y los dos fueron liquidados antes de sus correspondientes juicios. Lincoln tenía un secretario llamado Keneddy que le advirtió de que no fuera al teatro y Keneddy tenía un secretario llamado Lincoln que le aconsejó no ir a Dallas…

twinsLos gemelos de Ohio: se trata de la historia de dos gemelos que vivieron sin conocerse durante 39 años ya que fueron adoptados por familias distintas. Cuando se reencontraron descubrieron que los dos se llamaban Jim y que habían estudiado diseño industrial. Ambos se habían casado con mujeres llamadas “Linda” y tuvieron sendos hijos llamados James. Los dos se divorciaron y se volvieron a casar con mujeres llamadas “Betty” y para colmo ambos tenían un perro que se llamaba Toy. ¿Los uniría algo más que la sangre?naufr

El náufrago Williams: el 5 de diciembre de 1664 en el Estrecho de Menay, en Gales, se hunde un barco y mueren 82 personas. Sólo sobrevive una:  Hugh Williams. El mismo día de 1785 un barco naufraga en el Estrecho de Menay. Un superviviente: Hugh Williams. 5 de agosto de 1860 otro hundimiento en el mismo estrecho, 25 muertos y un único superviviente. ¿Adivináis quíen? Habéis acertado:  Hugh Williams.

Serendipias  parafísicas:

El accidente de Nicolás Ruggeri: este industrial argentino debía coger un vuelo a San Carlos de Bariloche. La noche antes tuvo un sueñodest2 en el que vio como su avión se estrellaba. Tras despertarse sobresaltado, se lo contó a su mujer y llamó a su socio para decirle que viajaría en coche. Al día siguiente, cuando estaba a medio camino, viajando por la Pampa, éste se enteró por la radio de que el avión en el que iba a volar se había precipitado contra el suelo. En ese momento llamó a su mujer para advertirle de lo ocurrido y de que había conseguido salvar la vida gracias a su sueño. Por desgracia se mató en un accidente de tráfico a 12 kilómetros de San Carlos de Bariloche.

berm

El taxista de Bermudas: un taxista de las Islas Bermudas atropelló a un chico que iba en un ciclomotor, causándole la muerte. Cuando el taxista salió del coche horrorizado para comprobar cómo se encontraba, se dio cuenta de que se trataba de la misma motocicleta con la que había tenido otro accidente el año anterior, vio que el chico era hermano del otro y por si fuera poco, cuando miró en el interior de su taxi advirtió que el pasajero que llevaba era el mismo de la otra vez.

coroEl milagro del coro: el 1 de marzo de 1950, en la localidad estadounidense de Beatrice, Nebraska,  debía tener lugar un suceso de lo más corriente y habitual: el coro local, formado por 15 componentes, había quedado para ensayar exactamente a las 19:20 horas. Sin embargo por una u otra razón, ninguno de sus miembros pudo acudir a la cita a tiempo: la familia del pastor se retrasó porque tuvo que terminar la colada, a otro se le estropeo el coche, otro chico tuvo que terminar los deberes del colegio, a otra mujer le costó despertar a su hija, otro hombre se quedó absorto escuchando un programa de radio… De este modo, los quince integrantes del coro, que en circunstancias normales eran puntuales, llegaron tarde. Lo que ninguno se imaginó es que este retraso terminaría por salvarles la vida. Y es que, a las 19:25 horas, un fallo en la caldera provocó que la iglesia explotara. De haber estado allí ninguno de ellos hubiera vivido para contarlo.

Hay que decir que esto sólo es una ínfima muestra de las decenas de miles de serendipias que existen, o mejor dicho, que conocemos, puesto que muchas nunca son descubiertas. Algunos como Paul Kammerer  (“La Ley de la Serialidad”, 1919) dedicaron su vida al estudio de este escurridizo e intrigante fenómeno, recopilando miles de casos e intentando comprender a qué obedecen. Su principal postulado era que todo está conectado por la serialidad, sólo que no podemos percibirlo adecuadamente por carecer de una perspectiva espacio-temporal adecuada. Es lo que el llamaba “el mundo caleidoscópico”, una especie de dimensión metafísica que, de una forma que se nos escapa, controla los hilos más sutiles de las conductas y de los hechos del mundo humano. El propio Albert Einstein consideró interesante la “Teoría de la serialidad” de Kammerer y también sirvió de inspiración para la obra de Carl Gustav Jung: “Sincronicidad”. Lo único cierto es que la “serendipias” o “sincronicidades” continúan siendo un enigma y un verdadero desafío para el mundo científico. Esperemos que los próximo años arrojen algo de luz sobre este desconocido y fascinante tema. Y recordad: todos somos objeto de serendipias, sólo tenemos que descubrirlas…

Eduardo González


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La Isla de Pascua

Enclavada en el Océano Pacífico Sur y a más de 2.000 kilómetros del punto habitado más cercano, la Isla de Pascua o Rapa Nui, https://i1.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a2/Moai_Rano_raraku.jpgcontinúa siendo uno de los parajes más emblemáticos y representativos de los misterios y enigmas del pasado. Con un tamaño de unos 164 kilómetros cuadrados y una población de apenas 5.000 personas,  el negocio básico de la ínsula es el turismo. Los principales atractivos: los Moáis (gigantescas estatuas antropomorfas de toneladas de peso) y las tablillas  Rongo rongo (que contienen una arcaica y desconocida lengua).

La isla de Pascua debe su nombre al navegante holandés Jakob Roggeveen, quien la descubrió el domingo de pascua de 1722. Cuando el navegante exploró la isla éste tomó contacto con los habitantes, que censó en unos 3.ooo, y pudo percibir trazos de lo que años atrás había sido una cruenta y fraticida guerra civil, la cual mermó drásticamente la población. Hoy sabemos que esas guerras internas se produjeron en torno al año 1680, debido a la deforestación y a la superpoblación.

Históricamente, la ínsula contó con dos grupos de pobladores. Los primeros en alcanzarla fueron los Hanau eepe u orejas largas, de rasgos claramente indoamericanos y que guardarían una gran relación con la civilización que levantó Tihauanaco, tal y como señala Tom Heyerdhal, precisamente por la cantidad de similitudes que se dan entre ambas. El segundo pueblo en llegar  fue el de los Hanau momoko u orejas cortas, procedentes de la Polinesia, en torno al siglo XI. Según parece, desde esta segunda arribada, ambas etnias se mezclaron para dar origen a la posterior cultura pascuense.

https://i1.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/7/76/Rongo-rongo_script.jpg/455px-Rongo-rongo_script.jpgLo cierto es que no se sabe demasiado acerca de cual fue el motivo concreto por el que los moradores de Pascua levantaron tantas y tantas estatuas de forma casi compulsiva. El número conocido de moáis supera el millar. El más grande de todos ellos mide casi 10 metros y pesa unas 82 toneladas. Aunque parezca difícil, algunos arqueólogos experimentales ya han conseguido demostrar como se pudieron construir e incluso erigir. Lo que aun no está del todo claro es como se movieron desde las canteras de la isla hasta los puntos donde están situados (muchos en la costa) y desde luego porqué. ¿Por qué tantos y tan grandes?

Por otro lado, de los pocos alfabetos que hay en el mundo, pues casi todos derivan de las mismas estructuras lingüísticas, sólo hay uno que no ha podido ser traducido: el Rongo rongo. Esta extraña escritura, hallada en unas cuevas de la isla, no se corresponde con nada conocido y sigue siendo un verdadero incordio para lingüistas y antropólogos. Aspectos como el reducido número de tablillas encontradas o la inexistencia de documentos bilingües dificultan aun más los intentos de traducción hechos por científicos como Fischer, Pozdniakov o Sproat.

Resulta curiosa e interesante la conclusión a la que han llegado algunos, al entroncarla directamente con textos encontrados en los vetustos asentamientos de Harappa o Mohenjo Daro, de hace 4.000 años. La verdad es que el parecido es sorprendente. ¿Existió acaso una remota conexión entre las antiguas culturas del Valle del Indo y la isla del Pacífico?

 

Eduardo González


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El Manuscrito Voynich

Para algunos constituye el sancta sanctórum de la criptografía;  otros creen que sólo se trata de un sofisticado engaño; hay quien incluso afirma que es el último vestigio de una lengua perdida… Lo único cierto es que, a día de hoy y en pleno siglo XXI, nadie ha sido capaz todavía de descifrar este enrevesado y singular documento.

El Manuscrito Voynich es un libro de unas 240 páginas, escrito en una lengua totalmente incomprensible y acompañado de unas extrañas ilustraciones. A lo largo de su existencia, este códice ha sido objeto de numerosos estudios por parte de diversos especialistas  para intentar desentrañar que demonios esconde. El resultado siempre ha sido el mismo: nada.

Debido a esto, muchos han argumentado que sólo se trataría de un gigantesco galimatías. Sin embargo, se ha demostrado que el texto cumple con la Ley de Zipff (según la cual en todas las lenguas conocidas la longitud de las palabras es inversamente proporcional a su frecuencia de aparición) por lo que las probabilidades de que el libro sea, en realidad, un engaño se reducen considerablemente.

Un  análisis de 2009, realizado por la Universidad de Arizona,  determinó, de acuerdo con la prueba del carbono 14, que el manuscrito podía datarse entre los años 1404 y 1438, hecho que confirmó las hipótesis de numerosos expertos, los cuales habían llegado a la misma conclusión, atendiendo principalmente a las descripciones de las ilustraciones, que reflejaban, por ejemplo, castillos con almenas “de cola de golondrina” características del norte de Italia en las mismas fechas.

El libro está compuesto por unas 35.000 “palabras”, separadas por espacios y sin signos de puntuación. Fue escrito de izquierda a derecha, con un margen derecho variable. Destaca por su fluidez y ausencia de planificación previa, como si su autor conociera el lenguaje que estaba empleando. Lo que también apoya las teorías que descartan el montaje. El posible alfabeto empleado por el autor constaría de unos 20 glifos, presentes en todo el pergamino, y varias docenas más que aparecen puntualmente.

La temática del texto se ha podido intuir gracias a los bosquejos y dibujos que lo acompañan. Éste estaría dividido en seis capítulos: Herbario, Astronomía, Biología, Cosmología, Farmacia y Recetario. Todos ellos acompañados de multitud de insólitas ilustraciones de, por ejemplo, grupos de mujeres desnudas, ciudades amuralladas, flores inidentificables, constelaciones zodiacales, etc.

La autoría del pergamino sigue siendo una verdadera incógnita. Muchos se la atribuyen al monje franciscano Roger Bacon (uno de los supuestos dueños del manuscrito y de sus primeros difusores en la Edad Media) precisamente por las similitudes entre algunas de sus obras y este códice. También se han esbozado sendas teorías sobre los intrigantes alquimistas y astrólogos John Dee y Edward Kelley, o sobre el herbólogo real Jacobus Sinapius, todos ellos al servicio del Emperador Rodolfo II de Bohemia, quien, se sabe por ciertas cartas, que también tocó el volumen. Han sonado muchos otros nombres, como el de Johannes Marcus Marci, erúdito pragués del siglo XVII; o el del genio renacentista italiano: Filarete; o incluso el del propio Wilfrid M. Voynich, quien da nombre al manuscrito por haberlo adquirido en 1912…

No menos teorías abordan el espinoso asunto de qué es exactamente el manuscrito y qué oculta, si es que oculta algo. En cuanto al qué es, la mayor parte de expertos afirman que se trataría de un herbario o farmacopea. A pesar de esto, algunos como el francés Jaques Bergier afirman que el autor  tendría unos conocimientos extraordinariamente avanzados, pues éste en realidad estaría describiendo hechos como la explosión de las supernovas o la formación de las galaxias. Difícil de creer.

En lo que respecta a la lengua empleada en el pergamino , la división científica es mayor. Pese a que todos, uno tras otro,  chocado frontalmente con la inescrutabilidad del escrito, gran cantidad de autores han formulado sus particulares hipótesis de trabajo acerca de lo que encierra o no la obra.

La teoría básica y más recurrente es la del cifrado de letras. Según esta suposición, principalmente defendida por el famoso criptoanalista William F. Friedman y por su equipo de la NSA, el texto sería el resultado de una compleja labor de codificación polialfabética, para ocultar determinada información que tendría su correspondencia con alguna lengua europea. Sin embargo un cifrado de este tipo nunca concordaría con los principios de economía de la lengua de la Ley de Zipff  y además este tipo de cifrado se invento en fechas posteriores a la de la supuesta elaboración del manuscrito.

Se ha descartado ampliamente la posibilidad de que se trate de un cifrado con libro de códigos, es decir, traducible mediante una clave, debido a la longitud de la obra. Asimismo también se ha rechazado que pueda tratarse de hebreo codificado, como defendió el autor James Finn en su obra “La esperanza de Pandora”, ya que se dejaría el códice abierto a múltiples interpretaciones teóricamente válidas.  Del mismo modo teorías como la de que se trate de una lengua exótica o la del cifrado estanográfico han sido rechazadas.

Otra de estas hipótesis, la de Leo Titov, sostendría que el idioma empleado sería en realidad una mezcla de flamenco medieval, francés y alto alemán, empleada por los cátaros, y que su temática, lejos de recetas y herbarios, no sería otra que la de la “endura”  o suicidio asistido de los cátaros.

Por último y ante la imposibilidad de cualquier acercamiento al contenido del libro, analistas como John Tiltman o el citado William F. Friedman han propuesto que estemos ante un lenguaje inventado o lengua filosófica. Este tipo de lenguas se organizan según un sistema de categorías, asignando un prefijo a cada una de ellas, de forma que cada elemento es reconocible de forma genérica  por éste y específica por un sufijo. Huelga decir que ningún prefijo del manuscrito ha podido ser traducido.

Posiblemente el documento más misterioso del mundo, y el más difícil de descifrar, incluso para la informática, sigue (y seguirá) dando verdaderos quebraderos de cabeza a los investigadores, los cuales, uno tras otro, se dan de bruces con el enigma. ¿Conseguirá alguien resolver el misterio del Manuscrito Voynich?: si alguno se anima sólo tiene que pagar un millón de dólares a la Universidad de Yale.

Eduardo González


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Los Vimana: ¿voló el hombre en el pasado?

“Trataré de la ciencia de la Aeronáutica, la esencia de los Vedas, y ésta será una fuente de alegría y beneficio para la Humanidad porque facilitará viajes suaves y confortables de mundo a mundo por el cielo”.

Esta sorprendente introducción corresponde al Vaimanika-shastra o Tratado de Aeronáutica, texto encontrado en 1908 en la Real Biblioteca de Sánscrito de Baroda, que estaría basado en otros de aproximadamente el siglo I d.C. y que a su vez refundirían otros de épocas mucho más antiguas. Aunque pueda parecer que habla de artefactos y técnicas aéreas de dentro de dos mil años, lo cierto es que está describiendo un pasado remoto, en el que, supuestamente, algunos pudieron volar.

El primer capítulo trata del piloto: conocimientos y entrenamiento, rutas aéreas, régimen alimenticio… Los capítulos segundo y tercero hacen referencia a metales, espejos y lentes. Se describen espejos parabólicos para concentrar las radiaciones solares y para neutralizar  clases de fuerzas destructivas. El cuarto habla de fuentes de energía. El quinto, que es el más enigmático, habla de motores o yantras. En este caso nos es muy difícil entender su contenido porque está escrito en un sánscrito antiguo y muy especializado que está describiendo una tecnología y unos conocimientos que obviamente no tenían las personas que hicieron la transcripción.

Finalmente, en el último capítulo se clasifican los vimanas en cuatro tipos: shakuna, tripura, rukma y sundara. La shakuna llevaría 32 motores con forma de ave y alas de ángulo variable, similares a las de los F-14 actuales.La tripura se parecería a un gran zeppelín de tres pisos y con ruedas retráctiles. La rukma, de la que existen unas supuestas fotos en el desierto de Thar, sería de formato cónico, con cuatro pisos y de color dorado. Por último la sundara sería la más similar a los OVNIS modernos, circular como un cono aplanado. Este texto sigue estando bajo estudio por la Universidad de Chandigarh.

Aunque existen muchas otras fuentes, como el Mahábharata, el Ramayana o el Samarangana Sutrandhara, ninguna es tan explícita y concreta como esta. Aquí no se está hablando de carros de fuego o de luces voladoras. Se alude a artefactos aéreos concretos y se precisa su funcionamiento y condiciones físicas. El único problema es que todavía no sabemos como interpretarlos.

Por otra parte, todo este tipo de textos hablan de guerras entre los dioses y describen explosiones que hoy podríamos considerar atómicas. Una de las pocas evidencias que podrían sostener esta hipótesis sería la de los elevados índices de radiación encontrados en distintos puntos de la India, como la zona de Rajasthan, en la que la población sufre un gran numero de malformaciones congénitas y cuyos niveles de radiación son tan altos que el gobierno ha tenido que desalojar el lugar. En esa misma zona existe un antiguo asentamiento, de unos 10.000 años de antigüedad.

Así lo expresa el Mahabharata:

“Un único proyectil cargado con todo el poder del Universo… Una columna incandescente de humo y llamas tan brillante como 10.000 soles se elevó en todo su esplendor… era un arma desconocida, un rayo de hierro, un gigantesco mensajero de muerte que redujo a cenizas a una raza entera”.

Una vez más nos encontramos ante referencias veladas y muy abiertas a la interpretación actual. Lo que no se puede negar son pruebas como las citadas. ¿Qué pasó hace tantos y tantos miles de años?, ¿tuvieron nuestros antepasados acceso a una tecnología que por alguna razón se ha perdido?, ¿quedará algo de esa supuesta civilización?… Ninguna de estas preguntas tiene aún respuesta, aunque todo es cuestión de tiempo.

Eduardo González


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Oopart’s: desafío a la ciencia

La palabra Oopart, acuñada por el zoólogo americano Ivan T. Sanderson, es un término que sirve para referirse a todos aquellos objetos paleontológicos o arqueológicos que han sido hallados en circunstancias muy extrañas y difícilmente comprensibles para los científicos que han intentado estudiarlas.

Dejando a un lado los fraudes y las malinterpretaciones,  actualmente existen más de 4.000 Oopart’s clasificados y catalogados, que pueden verse en los museos. Desde tornillos a figuras de coches, de  miniaturas de aviones dorados a martillos en estratos geológicos de millones de años de antigüedad. El orden espacio-temporal y lógico al que estamos acostumbrados parece hacerse añicos ante similares hallazgos.

Pese al escepticismo de la ciencia oficial, lo cierto es que muchos de estos objetos siguen permaneciendo en el limbo científico, lejos de cualquier explicación y sometidos a todo tipo de hipótesis heterodoxas, que intentan arrojar algo de luz a este desbarajuste histórico.

Estos son cuatro de los más sorprendentes:

1. Huellas fósiles de Meister:  estas pisadas en forma de sandalia o zapato, fueron descubiertas por William Meister en Antelope Spring en 1968 en un estrato geológico perteneciente al Cámbrico, datado en 550 a 590 millones de años. Además, estas huellas poseen la particularidad de tener un trilobites incrustado en el talón, y los trilobites se extinguieron hace 280 millones de años. Se descarta que las huellas puedan ser naturales ya que se han hecho ampliaciones en las que se observan perfectamente las costuras e incluso el supuesto cordón que también ha quedado reflejado en esta pisada imposible.

2. Esfera negra de Ucrania: fue hallada en 1975 en una mina de arcilla por un trabajador que no le dio mucha importancia y pasó sin pena ni gloria a manos del museo local. Años más tarde, el doctor Naumenko, miembro del Instituto de Física de la Tierra de la Academia Rusa de las Ciencias, percibió que se trataba de una pieza fuera de lo común y se la llevó a Moscú para realizar un estudio exhaustivo.

Las investigaciones posteriores  concluyeron que la esfera ovoide pesaba 617,22 gramos y tenía una densidad de 1,934 gramos/centímetro cúbico, inferior a la del cristal, el cuarzo o la obsidiana. Los estudios sobre su antigüedad dataron la esfera en unos 10 millones de años, pero lo más sorprendente es que,  al realizar una radiografía de la esfera se observó que la densidad de su núcleo era menor que 0, es decir, se trataba de una masa negativa. ¿Se encontrarían los científicos ante el primer depósito de antimateria de la historia? Algunos creen que sí.

3. Calavera de cristal de Belice: descubierta en 1924 por Anna Le Guillon Mitchell-Hedges, de 17 años de edad, junto con su padre adoptivo, el explorador inglés Frederick Albert Mitchell-Hedges, en las ruinas de una ciudad maya en Belice.

Existen más calaveras de cristal repartidas por el mundo, aunque ninguna tiene la asombrosa y enigmática perfección de esta. Pesa unos 5 kilos y representar un cráneo de mujer adulta. Está compuesta de dos partes: cráneo y mandíbula, que encajan a la perfección. Además tiene varias propiedades sumamente extrañas: refleja la luz de tal modo que si se le aplica un haz desde abajo, éste sale por las cuencas; si la luz del sol la ilumina por detrás, unos potentes rayos de luz salen por cuencas ojos y orejas, al más puro estilo Indiana Jones.

Sin embargo, lo que dejó atónitos a los científicos fue el perfecto pulido que tiene la pieza. El material del que está hecha (dióxido de silicio anisótropo) no tiene marca ni signo alguno de haber sido trabajado, aún analizándolo bajo la lente del microscopio.

Puesto que se trata de un material totalmente inorgánico y sin carbono se hace muy difícil datarlo, pero lo que sí se sabe es que para realizar una pieza como esta de forma manual harían falta unos 300 años, a jornada completa. ¿Qué podría animar a alguien a realizar tamaña tarea?

4. El Mapa de Piri Reis: sin duda el portulano más famoso, controvertido y enigmático de la historia, tanto por su contenido como por su continente, y nunca mejor dicho.

Fue encontrado en 1929, cuando el Museo del Palacio Topkapi sufría una remodelación. El mapa fue elaborado por el almirante Piri en el año 1513 y representa, entre otras cosas, las costas africanas, americanas y de la Antártida mucho antes de haber sido descubiertas y mucho menos cartografiadas.

Desde el momento de su descubrimiento el mapa ha sido sometido a numerosos estudios por parte de investigadores de muy alto nivel, de entre los que desatacan gente como el ingeniero americano A. Mallory; el profesor D. Lineham, director del observatorio de Weston y jefe de los servicios de sismología del año geofísico;  el profesor R. Strachan, del Massachusetts Institute of Technology o el profesor C.H. Hapgood del Keene College, en New Hampshire.

Las principal conclusión a la que llegaron todos estos especialistas es que este mapa está representando, por ejemplo, islas como Marajo o las Malvinas, cordilleras como los Andes, y costas, como la antártica, mucho antes de que se tuviera conocimiento ni siquiera de su existencia.

Además, y según los análisis de georádar, no sólo se reflejan las costas de la Antártida, descubierta en 1818, con una perfección cuasi-absoluta, sino que éstas aparecen libres de hielo, tal y como estarían hace al menos 10.000 años. Otro elemento que reafirma dicha hipótesis es el istmo que une el continente, antes fértil, con el sur de Sudamérica, el cual también desapareció por las mismas fechas.

Si algo ponen de manifiesto estas pequeñas pinceladas, es que la historia del hombre no es lineal. No bajamos de lo árboles hace 140.000 años y estuvimos dormidos hasta hace 2.000. Cada vez queda más patente que hubo algo hace miles y miles de años que, por algún motivo, somos incapaces de recordar.

Eduardo González


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El proyecto HAARP – El arma definitiva

¿Puede el hombre modificar la conducta de la población, controlar el clima o provocar terremotos?: para muchos, ese es el verdadero objetivo del Proyecto HAARP.

El Proyecto HAARP (acrónimo de Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia) es un programa científico y militar estadounidense; financiado por la Fuerza Aérea y la Marina,  DARPA (Agencia de Investigación de Proyectos de Defensa Avanzados) y la Universidad de Alaska; que nació en 1993 con el objetivo de estudiar la ionosfera, mejorar las telecomunicaciones o los sistemas de detección de misiles y silos nucleares.

Desde su puesta en marcha, no han sido pocas las personas en expresar sus dudas acerca de la veracidad de las intenciones del ejército norteamericano con respecto al proyecto, ya que el funcionamiento de HAARP se basa en bombardear la Ionosfera con ondas de alta frecuencia, y el peligro inherente a esto es desconocido hasta para los propios científicos. Provocar cambios en la meteorología o en el jetstream (corrientes a chorro); producir ondas sísmicas o condicionar los patrones cerebrales, son algunas de las acusaciones científicas que se han vertido sobre el proyecto y sus creadores.

En 1999 el Parlamento Europeo ya dictó una resolución en la que señalaba que “el programa HAARP manipulaba el medio ambiente con fines militares y solicitaba a la STOA que investigase las posibles repercusiones del proyecto sobre el clima local y mundial, y para la salud pública”.

Tres años más tarde, la DUMA o Parlamento ruso elaboró un comunicado de prensa en el que entre otras cosas decía:

“Los Estados Unidos están creando nuevas armas integrales de carácter geofísico que puede influir en la troposfera con ondas de radio de baja frecuencia… La importancia de este salto cualitativo es comparable a la transición de las armas blancas a las armas de fuego, o de las armas convencionales a las armas nucleares”.

En los últimos tiempos muchos seguidores de las teorías conspiracionistas han acusado al Proyecto HAARP de causar numerosos terremotos o huracanes, tales como el de Haití o los maremotos del Índico de Diciembre de 2004. Ni que decir tiene que nada hay de cierto en el origen de estas declaraciones, aunque sí resulta interesante la posibilidad que plantean: la ausencia de culpables.

En el hipotético caso de que algo de todo esto fuera cierto, sólo con que se cumpliera un 5%, nos encontraríamos, sin duda, ante el arma más peligrosa y destructiva de la historia de la humanidad, la cuestión es: ¿ellos lo saben?

 

Eduardo González