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"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos". William Shakespeare


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Aceptar la realidad, el primer paso para ser feliz

Hace no mucho tiempo, un violinista en pleno concierto en Nueva York vio cómo se rompía una de las cuatro cuerdas de su violín. En lugar de detenerse, decidió adaptar la melodía a las otras tres cuerdas, algo realmente difícil con este instrumento. Cuando le preguntaron por qué había elegido esa opción, respondió: “hay momentos en los que la tarea del artista es saber cuánto puede llegar a hacer con lo que le queda”.

La cuerda rota tiene su equivalente en la vida cotidiana. Muchas veces, a lo largo de nuestra vida, nos enfrentamos a situaciones dolorosas y desagradables. Situaciones que no son fáciles de aceptar ni de digerir. Situaciones en las que nos queda la sensación de que lo teníamos todo y ahora no tenemos nada.

Pues bien, en lugar de lamentar nuestra suerte, podemos preguntarnos qué es lo que nos queda y qué podemos hacer para restablecer el equilibrio en nuestras vidas, para que vuelva a sonar la música. No obstante, es necesario aceptar las cosas como nos ha tocado vivirlas, y, al mismo tiempo, en lugar de buscar culpables, debemos aceptar a los demás y no fijarnos en su cuerda rota, si no en las otras tres que siguen sonando.

Con una de las cuatro cuerdas de nuestro violín rota, es evidente que nuestra melodía no sonará igual, pero podremos adaptarnos a esta nueva situación. Habrá que preguntarse: ¿qué puedo hacer con las otras tres cuerdas? ¿Cuánto tiempo voy a tardar en arreglar la cuerda rota? Pero nunca debemos quedarnos sollozando por la pérdida de lo que un día tuvimos y ahora no tenemos.

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Una de las fuentes de sufrimiento más comunes en el ser humano es el deseo de que las cosas sean distintas a como realmente son. Por ello, el primer paso es aceptar la realidad tal y como es. Una cuerda del violín se ha roto… Y cada vez que vayamos a utilizar esa cuerda y nos demos cuenta de que ya no podemos usarla, sufriremos. Muy bien ¿y qué? Adapta la melodía, utiliza las otras cuerdas, repara la cuerda rota… ¡Actúa!

Si no lo hacemos, probablemente nos veamos invadidos por un sentimiento de nostalgia. Nos sentiremos tristes y lejos de los nuestros. La soledad y el aislamiento en el que nos sumergimos, solo ahondan más en la pena.

¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel.
Mario Benedetti
Nostalgia.

Uno de los descubrimientos más recientes de los psicólogos ha sido justamente el constatar que la soledad tiene substantividad propia. Es decir, que es una emoción que se mantiene por sí misma y que tiene sus propias consecuencias al margen de la depresión. Sólo hay una solución contra la crisis de la soledad, sobre todo la que surge de un desamor: inventar otro. De la misma intensidad y en un ambiente distinto. También hay que darse cuenta de la suerte que uno ha tenido, dentro de la desgracia.

Pero, ¿por qué anhelamos siempre lo que no tenemos?

Se trata de un estado de insatisfacción permanente a causa del desnivel entre las propias ilusiones y la realidad. Si nuestras aspiraciones se hallan siempre a gran distancia de lo que tenemos, jamás alcanzaremos la calma. Nos podemos pasar la vida entera esperando “algo mejor” para descubrir al final que ya lo teníamos y no habíamos sabido verlo. Aunque lo cierto, es que nada resulta ser como esperábamos una vez que lo conseguimos.

El deseo del hombre es insaciable, jamás estaremos completamente satisfechos, siempre queremos más y más. Nuestra forma de vida está tan basada en el cambio y en el progreso, que a menudo valoramos negativamente la estabilidad sin saber cuál sería la alternativa.

En mi opinión, si tuviésemos que plasmar este sentimiento en una sola frase sería la siguiente: “amamos lo que perdimos, queremos lo que envenena y así nunca nos salen las cuentas”. Para mi gusto, esta frase de la canción compuesta por Leiva (Las Cuentas), refleja a la perfección este sentimiento de insatisfacción del hombre.

Del mismo modo que nos resulta difícil aceptar las cosas como son, también nos cuesta aceptar a los demás, ya que su forma de pensar y reaccionar nunca coincidirá con nuestras expectativas. Al hacer un favor a un vecino, nos duele si no obtenemos el mismo trato por su parte cuando lo necesitamos. Se trata de sentirnos correspondidos por nuestros actos, nos cuesta dar sin recibir nada a cambio. No obstante, obviamos un aspecto muy importante: ser o actuar de un modo distinto a nosotros no tiene por qué ser negativo.

“A veces debes conocer al otro realmente bien para darte cuenta de que sois dos extraños” (Mary Tyler Moore).

Ahora bien, tú como artista principal de tu vida ¿cuánto puedes llegar a hacer con lo que te queda?

Fdo: Carlos Hernández Triana


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El amor, el gran desconocido

Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá!
Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.

(Amor eterno. Gustavo Adolfo Bécquer).

Todos creen que saben, pero muy pocos comprenden. Y es que todos soñamos con la historia de amor perfecta. Ese final idílico de película, que termina con un beso en la azotea del 230 Fifth de Nueva York, con los fuegos artificiales inundando el cielo de Manhattan, mientras escuchamos de fondo With or without you… El desenlace perfecto, qué duda cabe.

El problema es que se ha extendido la creencia de que el amor romántico es el único criterio que justifica una relación de pareja. Una creencia amplificada por películas o novelas que hacen del amor apasionado y constante prácticamente el único requisito para mantener una relación de pareja.

Esta visión idealizada del amor, provoca que cuando el príncipe azul o la mujer diez empiezan a ser impuntuales, perezosos, vulgares, o simplemente, personas normales, con sus virtudes y sus defectos, las mariposas en el estómago no sean tan frecuentes. Entonces, la realidad habrá hecho acto de presencia: “Ya no siento lo mismo que al principio”, “la quiero pero no estoy enamorado”…

Muchas personas dejan de amar a sus parejas porque ya no tienen sentimientos de amor hacia ellas. Es un enfoque un tanto victimista, porque los sentimientos surgen como consecuencia de nuestras actitudes y comportamientos amorosos. Para amar de verdad debemos asumir la responsabilidad de crear este tipo de conductas al servicio de la relación.

Una vez se desvanecen los efectos del enamoramiento, los amantes empiezan a verse como realmente son. Es entonces cuando comienza la verdadera relación de pareja, pudiendo cultivar un amor sano, nutritivo y verdadero. Comenzamos a amar cuando experimentamos plenitud propia y nos convertimos en cómplices del bienestar del otro.

Para amar, es necesario amarnos a nosotros mismos primero, si no es imposible amar a los demás. Porque, intentaremos suplir ese amor propio y esa falta de autoestima, buscando en nuestro compañero sentimental el cariño, el aprecio, el reconocimiento y el apoyo que no nos damos a nosotros mismos. Nadie nos ha enseñado a amar, pero como cualquier otro arte se aprende a base de practicar y cometer errores.

Pero qué duda cabe de que enamorarse sienta de maravilla. Cuando nos enamoramos, nuestro organismo segrega más adrenalina y noradrenalina, hormonas que promueven la búsqueda del contacto físico. Cuando ese subidón hormonal empieza a remitir, algunas personas echan tanto de menos esa sensación maravillosa que prefieren empezar de nuevo. Pesa más el deseo de recuperar el “chute” neuroquímico que las ganas de seguir con la pareja.

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El amor es una palabra muy maltratada por la sociedad. Tanto es así que en un primer momento suele confundirse con el enamoramiento. El enamoramiento es un estado de atracción y pasión que suele durar entre seis meses y dos años, estrechamente relacionado con nuestra necesidad biológica de procreación. Es la trampa en la que caemos cuando vivimos condicionados por nuestro instinto de supervivencia.

Durante este periodo nos obsesionamos con la persona amada, queriendo estar a su lado todo el tiempo y a cualquier precio. Es como un hechizo fisiológico que nos nubla la razón, volviéndonos adictos al objeto de nuestro deseo. El enamoramiento nos lleva a distorsionar la realidad, proyectando una imagen idealizada sobre nuestra pareja. No vemos al otro tal como es, sino como nos gustaría que fuese.

Cuando dos personas se sienten atraídas y empiezan a enamorarse, todo viene dado, no hay que hacer nada, solo sentir. En la etapa de enamoramiento predominan la pasión, el sentimiento de que la otra persona nos colma de felicidad, las ganas de estar siempre en su compañía… Lo más difícil para una pareja es pasar de la fase del enamoramiento a la del amor; el enamoramiento es demandante e infantil, el amor es generoso y gratificante, mucho más duradero, maduro y placentero.

El verdadero amor se sustenta bajo tres pilares fundamentales: el primero es la responsabilidad personal, que consiste en que cada amante se haga cargo de sí mismo psicológicamente. El segundo es la interdependencia, una vez conquistada la autonomía e independencia emocional, el aprendizaje radica en construir una convivencia constructiva, honesta y respetuosa. Y por último, valorar y disfrutar de la persona con la que compartimos nuestra vida tal como es.

Esto precisamente, puede verse reflejado en la terapia Gestalt: “Yo soy yo, tú eres tú. Yo no vine a este mundo para vivir de acuerdo a tus expectativas. Tú no viniste a este mundo para vivir de acuerdo con mis expectativas. Yo hago mi vida, tú haces la tuya. Si coincidimos, será maravilloso. Si no, no hay nada que hacer”.

Sin embargo, la paradoja inherente a nuestros vínculos afectivos es que todos deseamos ser queridos, pero ¿cuántos amamos realmente? Y es que una cosa es querer y, otra muy distinta, amar. Queremos cuando sentimos un vacío y una carencia que creemos que el otro debe rellenar con su amor. En cambio, amamos cuando experimentamos abundancia y plenitud en nuestro interior, convirtiéndonos en cómplices del bienestar de nuestra pareja.

A menos que cada uno de los dos amantes se responsabilice de ser feliz por sí mismo, la relación puede convertirse en un campo de batalla. De hecho, muchas parejas terminan encerrando su amor en la cárcel de la dependencia emocional, creyendo erróneamente que el otro es la única fuente de felicidad. Es entonces cuando aparecen en escena el apego (creer que sin el otro no se puede vivir), los celos (tener miedo de perder al compañero sentimental), la posesividad (tratar al otro como si nos perteneciera) y el rencor, que nos lleva a sentir rabia e incluso odio hacia nuestra pareja, creyendo que es la causa de nuestro malestar.

Y por si fuera poco, se sabe que cada conflicto que mantenemos con nuestra pareja deja heridas en nuestra mente y en nuestro corazón. Con el tiempo, nuestro cerebro va tejiendo una red neuronal en la que se archivan todos esos desagradables episodios de violencia psicológica. Aún así, muchos afirman que el amor es algo que no puede buscarse, sino que termina por aparecer en nuestra vida. No importa la edad, ni nuestro currículo afectivo. Lo cierto es que,  nadie quiere renunciar a amar y ser amado.

Fdo: Carlos Hernández Triana


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Grafología: Dime cómo escribes y te diré quién eres

La grafología es el estudio de la personalidad humana a través de su forma de escribir y firmar. A través de la letra, se expresa lo más íntimo y personal del individuo humano. El inconsciente se simboliza y se plasma a través del grafismo con las mismas leyes para todos los idiomas y culturas. La interpretación de la grafología es la traducción de los rasgos en lenguaje psicológico.

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Análisis del tipo de escritura:

1. La inclinación: determina el grado de apertura emocional de una persona y en qué medida se relaciona con los demás.

Escritura tumbada a la derecha: corresponde a personas que pierden fácilmente los nervios, muy dramáticas sentimentalmente. Sienten una fuerte necesidad de acercarse a los demás.

Escritura vertical: corresponde a personas que controlan sus sentimientos, sus deseos y poseen madurez y estabilidad.

Escritura inclinada a la izquierda: propia de personas que ejercen una férrea vigilancia sobre sí mismas, una represión de su necesidad de contactar con la gente.

Escritura oscilante: corresponde a aquellas personas que están en continua lucha consigo mismo. Es un reflejo de inmadurez.

 

2.  El tamaño: muestra el grado de expansión del sujeto y de autoestima.

Escritura muy grande (+ de 4.5 mm de altura): son personas que tienen una necesidad imperiosa de llamar la atención. Son personas que se sienten más importantes que las demás.

Escritura grande (+ de 3.5 mm de altura): personas con mucha vitalidad y con una actitud abierta y comunicativa.

Escritura pequeña (- de 2.5 mm de altura): son personas que tienden a pasar inadvertidas. Posiblemente sean individuos observadores, con una visión detallista del mundo.

Escritura muy pequeña (- de 1.5 mm de altura): personas que tienen un pobre concepto de sí mismos.

Escritura irregular: la desigualdad de tamaño en las letras, corresponde a personas de una gran intensidad afectiva en sentido positivo. Mientras que en sentido negativo, son personas inestables e incapaces de controlar sus emociones.

 

3.  La presión sobre el papel: muestra el grado de salud y de nivel energético.

Escritura tensa: es sinónimo de firmeza de carácter, tanto en los deseos como en las opiniones.

Escritura floja: indica que la persona carece de fuerza interior para enfrentarse a los obstáculos.

 

4.  La forma: muestra el comportamiento cultural ético o moral del sujeto.

Escritura curva: corresponde a personas adaptables y que se amoldan con facilidad. En ella predominan el sentimiento, la dulzura y la ternura además de algo de originalidad.

Escritura angulosa: corresponde a personas duras e intransigentes y, para ellas, la razón predomina sobre el sentimiento, por lo que generalmente son histéricas y de mal genio.

Escritura redonda: corresponde a personas pasivas, tranquilas y adaptables, que no poseen una gran capacidad de entusiasmo.

 

5.  La continuidad: se refiere al grado de unión y separación de las letras en las palabras. Esto nos permite conocer el grado de constancia y regularidad de un individuo en su actividad, vida afectiva y pensamientos.

Escritura ligada: describe a una persona con buena capacidad lógica y que no abandona lo que hace hasta llegar a la meta.

Escritura desligada: refleja la capacidad que tiene una persona de apreciar los detalles, de ver cada parte por separado, pero también pone de manifiesto los problemas de integración con el entorno.

Escritura agrupada: es una persona que conjuga lógica e intuición, la capacidad reflexiva con la acción, el equilibrio entre el mundo interno y el exterior.

 

6.  El orden: consiste en evaluar el ordenamiento del texto en la hoja de papel. Hay que observar los márgenes, la distancia entre renglón y renglón, entre palabra y palabra, entre letra y letra. Con ello se descubre la claridad mental del sujeto, su orden interno y rasgos como la capacidad de organización y planificación. Cuanto más orden haya en la hoja más orden interno y capacidad de organización tendrá esa persona.

 

7. La dirección: la dirección de las líneas se vincula a los estados de ánimo, el grado de estabilidad, optimismo, fatiga o depresión que puede experimentar un individuo.

Líneas ascendentes: tiene una actitud vitalista. Es una persona que siente suficiente fuerza para enfrentarse con las dificultades. Son personas optimistas y alegres.

Líneas descendentes: puede ser porque está en una situación pasajera de cansancio o disgusto. Si lo hace así habitualmente, la persona tiene la sensación de no poder enfrentarse con el mundo y tiene tendencia a arrojar la toalla.

Líneas horizontales: nos indica que estamos ante una persona realista, con carácter firme, que no se deja llevar por el entusiasmo ni por el desánimo.

 

 8. Análisis de las letras: G, T, M, D, i, A.

Letra G: letra del deseo sexual.

bAmplitud pequeña: idealismo medio y timidez. Ideas irreales en el terreno sexual. Posee más romanticismo que sensualidad.

letras13Amplitud normal: libido normal, ternura y apasionamiento.

eAmplitud exagerada: materialismo. Sensualidad exagerada. Si la presión es débil vicio.

letras14Sin amplitud: disimulo y falta de sensibilidad.

letras15Cortada: falta de sentido práctico. Exagerado idealismo.

letras16Regresiva: ritmo rápido y altruismo. Profunda inteligencia, comprensión y desinterés.

letras17Angulosa: en el caso femenino: represión y refinamiento. En general: frialdad y cálculo.

ijNo enlaza: ciertas reservas al acto sexual, la unión o la formación de pareja. Le cuesta salir de la individualidad.

 

Letra T: la letra de la voluntad.

t4Travesaño normal: voluntad normal, constancia.

t5Travesaño corto: voluntad tímida. Dependiendo del resto de las letras puede significar concentración.

t6Travesaño fino: fácilmente influenciable, escasa voluntad.

t7Alargado en avance: impaciencia. Si la presión es fuerte: dominación.

t8Corto y abajo: afabilidad y sumisión.

t9Alto y fuerte: voluntad con imposición.

t10Alto, desplazado y ascendente: voluntad que se impone con exceso, afán de mando.

t11Ascendente, en zona media: si es exagerada la ascensión: desorientación. Si es normal: firmeza y amor propio.

t12Ascendente desde la base de la línea: temperamento contradictorio.

t13Descendente en zona media: voluntad muy fuerte con cierta depresión. Testarudez

t14Descendente continuo regresivo: testarudez egocéntrica.

t15Medio ascendente separado: en escritura rápida: iniciativa, afán de lucha. En escritura normal: voluntad ambiciosa.

t16Corto, medio, atrás: escaso control de impulsos.

t17Variable en presión, de más a menos: suspicacia, voluntad explosiva, inconstancia.

t18Variable en presión de menos a más: afán de triunfo, energía.

t20Enlazado superior, continuo, regresivo y avance: autoritarismo con agresividad.

t22Gancho final: afán de conseguir algo a toda costa

t23Travesaño ondulado: humor alegre

t24Sin travesaño normal: apatía.

 

Letra M:

letras4Tipográfica: buen gusto general.

letras5Curvas debajo: bondad, capacidad de adaptación, gusto por la sencillez.

letras6Curvas superiores: autocontrol, prudencia, orden, autoritarismo, introspección.

letras7Patas a la misma altura: modestia.

letras8Primera pata más alta: orgullo, tenacidad, ambición, tozudez.

letras9Segunda pata más alta: introversión, deseo de éxito.

letras10Tercera pata más alta: voluntad de mando.

 

La letra D: la letra de la razón

letras19Palo rígido: firmeza de principios morales y religiosos.

letras20Gancho superior: firmeza en principios metafísicos.

letras24Palo cóncavo: amabilidad, complacencia, tolerancia, adaptabilidad.

letras25Palo convexo: intolerancia, orgullo, antipatía, inadaptabilidad

letras26Curva regresiva y avance: finura espiritual, lógica, diplomacia, deducción rápida.

 

La letra i: letra de la evasión.

letras27Punto encima proporcional: claridad, meticulosidad, atención y reflexión. Si queda muy junto al palo de la “i”, ambición material. Si los puntos normales del texto y las comas, quedan por debajo de la línea de escritura, estamos ante una persona depresiva.

letras28Punto grueso: orden y constancia.

letras29Sin punto: pereza, distracción y desorden.

letras30Punto a la derecha: entusiasmo, iniciativa, curiosidad e ilusión.

letras31Punto a la izquierda: lentitud, conservadurismo. Temor a lo nuevo y al riesgo.

letras32Encima pero alto: fantasía desenfrenada.

letras33Punto en semicírculo: mente crítica, sentido del humor e ideas pioneras.

letras34Punto redondeado: creatividad, tendencias artísticas.

 

Letra A:

a2Tipográfica: cultura y sentido artístico.

AabarribaAbertura superior: tamaño de abertura normal: facilidad para ser influido por los demás. Tamaño exagerado de abertura: persona habladora y muy crédula.

AabderAbertura derecha: facilidad de palabra. Facilidad para influir en los demás.

a3Entrada espiral interna: egocentrismo engatusador.

a4Prolongación muy corta en avance: recelo de salir del propio ambiente, afán de no llamar la atención. Sensibilidad egocéntrica.

a5Prolongación en avance suficiente: realismo práctico.

a6Prolongación remarcada en avance: violencia y brutalidad.

 

Fdo: Carlos Hernández Triana


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¿Cómo distribuimos nuestro tiempo? ¿Deberíamos modificar algo?

¿Cómo distribuimos nuestro tiempo?

Pues bien, para explicarlo utilizare algo tan simple como una diana, que nos ayuda a ver cómo gestionamos nuestro tiempo.

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En esta diana tenemos tres partes:

En el círculo azul, que es la circunferencia más grande, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Se trata del sector que empleamos para solucionar las cosas más urgentes. Por ejemplo: un dolor de muelas; como me duelen las muelas, voy al dentista para que me alivie el dolor, porque no aguanto más. La mayor parte de nuestro tiempo la invertimos en realizar acciones urgentes.

En el círculo rojo, se sitúa todo aquello que consideramos importante. Por ejemplo: ir al dentista periódicamente para evitar tener un dolor de muelas. Es decir, en esta parte trabajamos en lo importante para evitar problemas urgentes en el futuro. Otro ejemplo: es urgente que yo consiga un trabajo, y es importante que yo termine una carrera universitaria porque así me será más fácil encontrar trabajo. Invertimos parte de nuestro tiempo, para conseguir objetivos y evitar problemas.

Mientras que en el círculo amarillo, el más pequeño de todos,  se encuentran todas aquellas cosas que no son ni urgentes, ni importantes. Por ejemplo: tomarte una cerveza con un amigo, tener una conversación en el parque con tu pareja…

Ahora bien, en el futuro, cuando estés en tu lecho de muerte ¿qué es lo que te va a venir a la cabeza? ¿Qué recuerdos vas a tener? ¿Serán los momentos urgentes? ¿Los momentos importantes? ¿O todos aquellos momentos que no fueron ni urgentes, ni importantes, pero que hicieron de tu vida algo único y especial?

Por lo tanto, una vez visto en lo que invertimos la mayor parte de nuestro tiempo, me pregunto: ¿no deberíamos ampliar el tamaño de nuestro círculo central? ¿No deberíamos invertir el tamaño de nuestros círculos? ¿No deberíamos buscar más momentos que no sean ni importantes, ni urgentes?

Pues sí, deberíamos… Porque son esos momentos los que harán de tu vida algo único y especial.

Fdo: Carlos Hernández Triana


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El sentido de la vida: el navegante en alta mar

El ejemplo del navegante en alta mar.

El navegante se enfrenta con el océano infinito en la pequeña construcción de su navío, que es para él albergue y orden de sus días. Esta metáfora, sirve para explicar el sentido que le damos a la vida, puesto que el hombre a pesar de tener capacidad para razonar, no vive en lo universal, sino que se desenvuelve en lo concreto y sólo a partir de ahí es capaz de razonar.

Es decir, el hombre no ve más allá de las preocupaciones que van más lejos de la superación de sus problemas diarios y de los que le rodean, podríamos decir que en el fondo, tiene un instinto básico de supervivencia.

Siguiendo con el ejemplo del navegante en el mar, éste cuando se encuentra dentro del barco, solamente intentará mantenerlo lo más ordenado posible. Mientras que cuando vea el mar por la ventana, simplemente pensará que se trata de un fondo o decoración de su nave, algo hecho para sostenerlo y transportarlo.

Ésta visión del mar, es la que aplicando la metáfora a la realidad, nosotros mismos tenemos de la vida. Nos basamos simplemente en intentar tener nuestro camarote ordenado, sin dar la misma importancia a lo que pase fuera de éste.

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Fdo: Carlos Hernández Triana


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Psicología y música

La música nos proporciona un espacio al que podemos acudir siempre. A veces no imaginamos el efecto tan poderoso que produce en nuestros sentidos, pensamientos, humor y conductas. Cada productor de películas o de publicidad, conoce muy bien el poder de este fenómeno, y procura aprovecharlo al máximo. Por ello, la música  juega un papel muy importante tanto en el cine, como a la hora de crear publicidad. Puesto que aquella película o ese anuncio que tanto nos llama la atención y que captura nuestros sentimientos, no sería lo mismo sin esa melodía que lo acompaña.

Tendemos a buscar canciones que concuerden con los estados emocionales del momento, ya sea nuestra felicidad, tristeza, estados de estrés o de relajación. Además, investigaciones realizadas conjuntamente entre la Psicología y la Musicoterapia comprobaron los efectos que posee la música en el control o activación de emociones y reducción del estrés. Mientras que estudios realizados por el Instituto Neurológico de Montreal descubrieron que los efectos de la música son comparables al placer que generan ciertas drogas, ya que activan los mismos centros del cerebro dejando al cuerpo fluir libremente en la acción.

La música puede actuar como estimulante o sedante a la hora de entrenar o ejercitarse. Al combinar ejercicio y música se experimenta una mayor energía,  y se reduce la tensión y la fatiga. Esto se debe a que se potencian las ondas cerebrales alfa relacionadas con la tranquilidad y relajación, lo que produce un estado que permite que la persona solo se centre en la actividad deportiva, evitando que cualquier clase de pensamientos lo “saquen” de su zona de rendimiento.

Además, recientes estudios demuestran que escuchar la música apropiada mientras se realiza una actividad deportiva puede llegar a aumentar el rendimiento hasta un 15%, el mismo efecto que conseguiría un deportista consumiendo sustancias ilegales.

 

 

Fdo: Carlos Hernández Triana.

 


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Psicología del lenguaje corporal

La vertiente más emocional, inconsciente y primitiva de nuestro ser se refleja en el cuerpo y en sus movimientos. Son códigos que representan el primer paso para conocernos a nosotros mismos y para tener el control sobre los mensajes que enviamos en las relaciones personales o profesionales. Puede haber algunos genéticos como la inteligencia o la apariencia física. Pero hay otras muchas cosas que podemos cultivar como: la simpatía, el sentido del humor, la capacidad de seducción, el ser original, tener un estilo propio en la forma de vestir…

El lenguaje no verbal, influye decisivamente en nuestras vidas. La palabra expresa el contenido más informativo, pero el lenguaje corporal revela lo emocional y lo inconsciente. Podemos modificar nuestras emociones a través del lenguaje corporal y esto es clave para las relaciones con los demás. Un ejemplo sería la sonrisa, que es la forma que tenemos los humanos de generar complicidad, de demostrar a nuestro interlocutor que vamos en son de paz y que estamos contentos de verle. Es un mensaje de acogida y bienvenida necesario en las relaciones. El clima que se establece en un entorno donde la gente no sonríe puede llegar a generar tensiones, poca confianza y frialdad.

¿Con qué gestos estamos mandando un mensaje negativo sin darnos cuenta? Todos los gestos de cierre como: cruzar los brazos, poner las manos en los bolsillos o por detrás, bajar la cabeza o volverla hacia otro lado. En las mujeres, poner el bolso o una carpeta delante, utilizar pañuelos o fulares demasiados grandes, es una señal de barrera.

¿Y cuáles nos dan pistas de que le gustamos a alguien? En la seducción sexual es muy sintomático que la chica se toque el pelo de forma lenta y con la palma de la mano hacia fuera. En el caso de los chicos, procuran reducir las distancias físicas, propiciar el contacto, aprovechar para cederte el paso y acompañarte por la cintura o el brazo…

 

Los ojos en el lenguaje no verbal.

Los ojos en el lenguaje no verbal.

 

¿Y qué pasa cuando nos presentan a alguien? ¿Dos besos o la mano? En el ámbito profesional, lo adecuado es la mano aunque sean dos mujeres. El apretón de manos comunica muchísimo. Tiene que ser cálido, mirando a los ojos y acompañado de una sonrisa. Si das la mano, pero no sonríes o bajas la mirada, estás transmitiendo que no quieres estrechársela.

Un apretón de manos nos puede dar mucha información del otro: si está nervioso, si está seguro, tranquilo; nos transmite parte de su personalidad, si es dominante o sumiso. Si te dan una mano sin energía, una mano blanda, te están indicando predisposición a la docilidad, a la sumisión; en cambio, hay apretones con energía que ya te están diciendo que son personas emprendedoras, optimistas, incluso, si la energía es excesiva, que son personas dominantes.

 

Apretón de manos

 

¿Cuál es la actitud corporal y no verbal que hay que tener en una entrevista de trabajo? En cuanto a comunicación no verbal, lo principal es transmitir seguridad y naturalidad. ¿Cómo se transmite esto? Con una posición corporal abierta que expresa ganas de relacionarte, también dice que eres optimista, que quieres trabajar, que estás dispuesto a formar parte de la empresa, etc. Cuerpo abierto y vertical, estemos de pie o sentados, cabeza alta sin tener una pose altiva, y mirar a la persona que te está entrevistando. Esto no quiere decir mirarla de una manera fija y penetrante, sino de una forma natural.

Otro consejo es evitar poner las manos encima de la mesa del entrevistador y, especialmente, cuidar la forma de entrar y de salir. La forma de entrar y el saludo, con el apretón de manos, es muy importante. El apretón de manos no lo iniciaremos nosotros, sino el entrevistador. Si él no lo hace, nosotros no saludamos. En la salida igual, y nos iremos siempre con la misma seguridad con la que hemos entrado, aunque la entrevista no haya ido bien. Cuerpo erguido, saludaremos con una sonrisa, agradeceremos la entrevista y nos iremos siempre en positivo.

 

Lenguaje no verbal en una entrevista de trabajo.

 

¿Qué comunicamos al andar? Al andar comunicamos cómo nos sentimos ese día, también podemos comunicar dónde vamos o si estamos ocupados o no. Al andar también transmitimos nuestra forma de ser. Hay personas que tienen un paso muy firme y seguro, otras tienen pasos pequeños y discretos. Luego hay personas que arrastran los pies con el cuerpo cerrado y los hombros caídos, y esto es una señal de tristeza momentánea, de cansancio o incluso de una forma de ser que arrastran toda la vida: la de alguien sin energía.

Por otro lado, recientes estudios determinan que un sistema de información muy relevante está en los pies. Desde pequeños, estamos entrenados para controlar el rostro y nuestras expresiones porque sabemos que, desde un punto de vista social, es necesario. Incluso llegamos a controlar las manos: sabemos que, si estamos en una situación formal, las manos tienen que estar más quietas o que no debemos gesticular mucho. Pero nadie nos ha hablado de los pies y de cintura para abajo es la parte del cuerpo que menos controlamos conscientemente . Estos pies se mueven y también señalan una dirección o una persona u otra de las que tienes alrededor. También se pueden colocar de una manera firme o inestable.

Pueden ser indicadores de intención: ganas de salir o de marcharse. También pueden indicar una predilección por algunas de las personas que tienes cerca, o puede mostrar incomodidad. Si tenemos los pies cruzados y estamos de pie, en general esto indica incomodidad o nerviosismo. Mientras que un vaivén repetido del pie cuando estamos sentados puede ser una señal de nerviosismo o de inquietud.

Fdo: Carlos Hernández Triana