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"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos". William Shakespeare


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El Mundo se acaba en 2012 ¿o no?

Muchas, muchísimas han sido las voces que en los últimos tiempos han augurado el fin del mundo basándose en las profecías mayas. Pero ¿hay algo de cierto en todo ello?, ¿será el “Día del Juicio Final ” el 21 de diciembre?: permítanme que me muestre escéptico al respecto.maya2

Según los ancianos mayas todos los sucesos que están por llegar pertenecen a un “acontecimiento natural” que forma parte de un ciclo mayor por el que atraviesan todas las civilizaciones y planetas del universo cada 25.625 años. Los astrónomos mayas conocían y controlaban materias como el tiempo, las matemáticas o la astronomía.  Esto les permitió cifrar la rotación completa de la Tierra alrededor del Sol en 365,2420 días (la NASA mide hoy el año natural  en 365,2422) y estimar que la rotación del Sistema solar alrededor de la Vía Láctea dura 25.000 años. De hecho, tan virtuosos eran a la hora de programar almanaques y fechas que tienen el mérito de haber diseñado el calendario más perfecto de la historia.

El elemento básico de las profecías y cálculos mayas era la “cuenta larga”, cuya unidad de medida es el “kin” (un día). Cada cuenta larga o “baktun” duraba 5125 años terrestres. Además, los mayas hablaban de “Soles” o “Ahaus” para referirse a los ciclos evolutivos básicos que afectan a las civilizaciones y planetas del universo. Teniendo en cuenta que el último “baktun” comenzó el 13 de agosto del año 3113 a.C., deberíamos de estar muy cerca del cénit de ese “Quinto Sol”, lo que no significa necesariamente que estemos en los albores del apocalipsis. Los mayas nos hablan más bien de un proceso de renovación o purificación de la raza humana, tanto física como espiritual. Un proceso que daría comienzo al “Sexto Ahau”, en el que reinará la sabiduría, la prosperidad y la paz.

maya1Hasta aquí la profecía. A partir de este punto nos adentramos en el resbaladizo y pantanoso mundo de las interpretaciones. ¿Cómo será ese cambio de ciclo aducido por los mayas?, ¿a qué explicación obedecerá?… Empezaremos por la NASA, que siempre ha mantenido una postura muy crítica con todas las teorías conspiracionistas y agoreras sobre el 2012. Las últimas declaraciones al respecto corresponden a David Morrison, director del “Centro Carl Sagan para el Estudio de Vida en el Universo”. Morrison quitó hierro al asunto diciendo que el fenómeno “se trata de una fábrica de mentiras” y que  “las personas deberían estar más preocupadas por el cambio climático y los problemas que esto entraña, que por la alineación de los planetas y la incidencia que ello podría conllevar”. A la pregunta de si habrá algún alineamiento planetario respondió que “no hay alineaciones planetarias en las próximas décadas, e incluso si estos alineamientos se produjeran, sus efectos en la Tierra sería insignificantes”. “Ni la NASA ni ninguna otra organización científica predice un apagón. Los informes falsos sobre este tema demandan una especie de “alineación del Universo” que causará un apagón. No hay tal alineación”, añadió. Poco más se puede decir.

No obstante, esto no ha sido óbice para que los partidarios de la “Teoría del fin del mundo” sigan haciendo cábalas acerca de cuál será el desencadenante final. Una de las teorías, o mejor dicho pseudoteorías, que ha ganado más adeptos es la del periodista estadounidense  Lawrence E. Joseph, quien dedicó un libro entero (“Apocalipsis 2012”) a proponer posibles causas que expliquen de que forma se acabará todo. Una de ellas sería ni más ni menos que la erupción del volcán que duerme bajo el Parque de Yellowstone que suele protagonizar catastróficas explosiones cada 600.000 años y lleva ya 640.000 “sin decir ni mu”. Otro de los datos aportados por Joseph es que nuestro Sistema Solar está entrando en una nube de energía dentro de la Galaxia por primera vez en 26.000 años, algo que puede afectar al clima y a la atmósfera. Pero sin duda, el postulado básico en que se centra la obra del periodista es que el fin probablemente se deberá a un incremento de la actividad del Sol. Según Joseph el astro no está tan agitado desde hace 14.000 años, fecha en que comenzaron a retirarse los hielos de la última glaciación. La principal preocupación del periodista es que una de estas tormentas solares achicharre la red satelital que orbita en torno a la tierra. ¿Se imaginan las consecuencias de un apagón tecnológico a escala global?

Otra de las tesis más en boga es la del choque de un planeta enano, que estaría oculto debido a su amplia órbita, contra la Tierra. Este maya3planeta suele llamarse Nibiru o Planeta X y su choque causaría un cataclismo mundial sin precedentes. Esta teoría, propuesta por el escritor azerbaiyano  Zecharia Sitchin ha sido ridiculizada en numerosas ocasiones puesto que, como alegan los científicos, de encontrarse en nuestro sistema, o aun más allá del Cinturón de Kuiper, habría sido detectado por telescopios, radiotelescopios y sondas espaciales.

Descartando la teoría de la alineación planetaria, el resto de hipótesis son a cual más pintoresca. Una de las más curiosas, por supuesto carente de fundamentación científica, propone una reversión geomagnética de los polos, que estaría provocada por una erupción solar extraordinariamente potente “equivalente a 100.000 bombas atómicas”. El “Fenómeno 2012” también ha dado pábulo para que muchos fanáticos del tema OVNI y de la “Nueva Era” hayan realizado sus particulares conjeturas. La más generalizada y conspiranoica de todas ellas es la que sugiere que  el 21 de diciembre la Tierra será fruto de una invasión extraterrestre. Ni más ni menos.

Estas son todas las posibilidades, o por lo menos, las más citadas en las noticias y debatidas por los grupos de opinión. ¿Qué pasará?: sólo el tiempo tiene la respuesta. Yo por si acaso y como buen español que soy, acudiré a alguna fiesta de las muchas que se han planificado con el apocalipsis maya como excusa, y que pase lo que tenga que pasar. Y si por alguna razón sucede algo, por lo menos me pillará feliz y “limpio de espíritu”.

Eduardo González

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