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"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos". William Shakespeare


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Sopa de letras ante las elecciones europeas

El paro por las nubes, la corrupción sigue manchando los periódicos día sí y día también, demasiadas familias no llegan a fin de mes, Artur Mas parece no poner límites a la ilegítima petición de independencia, Bolinaga en la calle… Muchos son los asuntos que preocupan a los españoles, y por desgracia todos ellos sin falta de razón. El gobierno liderado por Mariano Rajoy se presentó a las elecciones generales de 2010 con un programa, para muchos, ilusionante del que por decepción de otros tantos difícilmente podremos encontrar alguna promesa cumplida. Se quedó en simples palabras. Y como no, las palabras se las llevo el viento.

“Bajaremos los impuestos” decían, y 41 impuestos subieron, “despolitizaremos la justicia” y siguen nombrando a dedo a los miembros del Consejo Superior de Justicia, “las pensiones no se tocan” y los pensionistas perdieron poder adquisitivo…

El PSOE tampoco se libra. No olvidemos como Zapatero nos negó la crisis como sí fuéramos idiotas, además este partido se encuentra con una crisis de identidad enorme. Por la mañana es nacionalista, por la tarde federalista y por la noche, si hay suerte democrático y algo patriótico. Es increíble como un partido nacional pueda estar tan acomplejado de su cuarta sigla: ESPAÑOL. Pero los complejos no se quedan ahí, difícilmente veremos condenar al PSOE los ataques de la extrema izquierda…

Con estas líneas no quiero deprimir más a la gente de lo que pueda estar, sino que quiero dejar constancia de la gran crisis que estamos viviendo. Una crisis con una doble vertiente: económica e institucional. De la crisis económica con tiempo e inercia acabaremos saliendo pero de la desafección de los ciudadanos a la clase política y a las instituciones del Estado necesitaremos tiempo y trabajo, mucho trabajo.

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Como consecuencia directa de esta crisis estamos ante una nueva sopa de letras. Vox, Podemos, UPyD, Movimiento Ciudadano, Partido X, P-LIB, Impulso Social… Todos estos nuevos partidos, unos más que otros, tienen en común un mismo ADN y este no es otro que el de la regeneración. Decenas y decenas de partidos políticos se presentaron a las primeras elecciones democráticas de la historia de España y ahora el registro de partidos políticos del ministerio del interior se llena de solicitudes. De los 4.000 partidos políticos que hay en la actualidad, más de setecientos han sido creados en los últimos tres años.
El bipartidismo ha estado prácticamente siempre presente en nuestra joven democracia. Alguna que otra vez se cuela Izquierda Unida y otras UPyD pero siempre son simples excepciones. Quizás haya llegado el momento en el que el bipartidismo se transforme en 4, 5, 6 o más partidos discutiéndose el poder.

Un buen momento para demostrarlo son las elecciones europeas que se celebran el 25 de mayo. En estos comicios solo hay una única circunscripción, todos los votos se contabilizan igual, lo que conlleva que favorezcan a los nuevos partidos. Además en las elecciones europeas las personas no realizan su voto pensando en la utilidad que pudiera tener, sino que votan al partido con el que más identificados se sientan. Es decir no votan “para que no gane el otro” como se suele realizar en nuestro país.
Las europeas del 25 de mayo pueden suponer un gran trampolín a la fama y a la vida pública para todos los partidos que consigan representación. No olvidemos que las autónomas y municipales se realizarán apenas un año después. ¿Estamos ante el principio del fin del bipartidismo?

Estos nuevos partidos son aire de regeneración. Nuevas políticas, nuevas caras, nuevas ideas. Demosles una oportunidad.

 

 

 

 

 

 

 

FDO: Jaime Zaera Espinós


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Reino Unido vs Unión Europea ¿Desafío o estrategia política?

Las tensas relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea no son una novedad en el panorama internacional. Estamos acostumbrados a continuos embistes de soberanía por parte de nuestro casi colega inglés. Sin embargo, el último arranque de testosterona del país de la libra esterlina ha ido más allá. Cameron ha anunciado un referéndum sobre la continuidad en la Unión Europea si sale reelegido. ¿Desafío o estrategia política?

Reino-Unido-EUHace ya 40 que el Reino Unido pasó a formar parte de la Comunidad Europea. Y lo hizo con el beneplácito de más de la mitad de la población. Claro que para ello tuvo que esperar a que el carismático De Gaulle abandonara la política. Se inicia entonces una larga relación de amor-desamor, marcada por la llegada de La Dama de Hierro, Margaret Tatcher. Euroescéptica como ninguna, y con una determinación que a más de un líder europeo actual ya le gustaría, plantó cara a sus vecinos en pos de mejores condiciones económicas para su país. Esta línea política se mantendría constante en los sucesivos gobiernos ingleses, hasta el punto de lograr la exención en Maastricht para no aplicar el Euro. Todo ello siempre bajo la atenta mirada de La Dama de Hierro, que al más puro estilo Amy Whinehouse contestaba a las pretensiones europeístas con eso del No, No, No.

Y cuando parecía que se vislumbraba cierto atisbo de esperanza en la relación, gracias a la llegada de los laboristas con Tony Blair al frente, y luego Gordon Brown, ¡sorpresa! David Cameron aparece con un anuncio de referéndum sobre la continuidad inglesa en la Unión Europea. Y en el peor momento posible, mientras Europa vive la más grave crisis económica de su historia.

Dicen que el capitán (con perdón de Ángela Merkel) es el último en abandonar el barco. Que sencillo sería todo si al mínimo aviso de Iceberg todos saltásemos por la borda y huyésemos como alma que lleva el diablo. Pero esa no es la forma. O más bien es la forma de los cobardes.

¿Sabe que Señor Cameron? A mí esto me recuerda al cuento de Pedro y el Lobo. Si Margaret Tatcher, y por dios, es Margaret Tatcher, La Dama de Hierro, no lo consiguió en su momento, dudo bastante que usted lo consiga. Tiene mucho que perder, porque le guste o no, la Unión Europa representa para el Reino Unido un sin fin más de ganancias que de pérdidas. Pero ahora ha encendido una bomba de relojería que mucho me temo acabará explotándole en la cara. No cabe más que esperar a que el tiempo, o más bien los resultado electorales, pongan a cada uno en su lugar. Solo recordarle un fragmento del discurso de Winston Churchill, Primer Ministro Británico, en 1946 en la Universidad de Zurich:

La Liga de Naciones no fracasó debido a sus principios y concepciones, sino que falló porque estos principios no fueron acatados por los mismos Estados que los habían creado. Fracasó porque los Gobiernos de aquellos días temieron enfrentarse a los hechos y no se atrevieron a actuar cuando aún era tiempo.

Alicia